Se reabre el debate sobre la efectividad y el resultado en el fútbol, contrastando la posesión de la pelota con la concreción de los goles.
La discusión surge a raíz de la final del Mundial, donde se plantea que si Argentina hubiera tenido la pelota y hecho los goles, habría ganado. Sin embargo, se señala que no la tuvo y no los hizo.
Se reflexiona sobre la importancia de los goles como factor determinante en el resultado, independientemente de la posesión o el estilo de juego. Se menciona que en finales anteriores, como la de la OEA, un árbitro europeo dirigió a España y Argentina, lo que podría considerarse una falta de neutralidad continental.
El análisis concluye que, si bien el juego es importante, la capacidad de anotar goles es lo que define al ganador en última instancia.