Un hincha, que ha viajado 12.400 kilómetros y pasado 220 horas manejando, relata su arduo esfuerzo para llegar a la final del mundo.
A pesar de haber gastado más de 26 mil dólares, no tiene entrada y pide una para cumplir su sueño.
Un hincha, que ha viajado 12.400 kilómetros y pasado 220 horas manejando, relata su arduo esfuerzo para llegar a la final del mundo.
A pesar de haber gastado más de 26 mil dólares, no tiene entrada y pide una para cumplir su sueño.