Se critica la gestión del gobierno actual en relación a las Islas Malvinas, argumentando que se priorizan las inversiones y no ofender a los ingleses, llegando a borrar a las Malvinas de un mapa en una presentación.
Se denuncia como "traición nacional" y "vergüenza total" la ausencia de las Islas Malvinas en dicho mapa oficial.
Se sostiene que la recuperación de las Malvinas debe darse a través de una "diplomacia sabia" y no mediante "gestos de patrioterismo baratos".
Se cuestiona la idea de que lo ocurrido en la cancha con los jugadores de fútbol sea parte de la diplomacia, y se advierte sobre la imprudencia de ciertas acciones.