Se observó un contraste marcado entre la zona de la Avenida 9 de Julio, afectada por la represión policial, y la calle Corrientes, donde continuaban los festejos. A pesar de la derrota, la gente mantenía el espíritu de celebración.
Se destacó la presencia de familias y niños en los festejos, muchos de ellos provenientes del interior del país aprovechando las vacaciones de invierno. La gente expresaba su amor por la selección y por Messi, a pesar del resultado adverso.
Se mencionó la situación de los vendedores ambulantes, quienes se retiraban al finalizar la jornada. Hubo comentarios sobre la vergüenza por la situación general y la pérdida de oportunidades para generar ingresos en este tipo de eventos.