Se capta la euforia de los hinchas argentinos en las calles de Nueva York, a la espera de la final del mundo.
Un abuelo, acompañado por su hijo y nietos, comparte su emoción por vivir la final junto a su familia, recordando haber visto la final de 1978. Los presentes comparten sus pronósticos de goles, incluyendo a Messi, Enzo y el Cuti Romero.
La escena muestra la unión familiar y la pasión por el fútbol, con abrazos y cánticos de aliento, reflejando la esperanza de conseguir la "cuarta estrella".