Las estadísticas del partido revelan un panorama desolador para Argentina en el tiempo regular de la final del Mundial, con cero remates directos al arco.
España, por su parte, acumuló 16 remates totales, 11 de ellos al arco, evidenciando un dominio absoluto. La posesión de balón también favoreció ampliamente a los españoles, con un 67% frente al 33% de Argentina, quienes no lograron generar peligro ofensivo.