España introduce modificaciones ofensivas en un intento por asegurar la victoria en la final del Mundial. Salen del campo Dani Olmo y Baena, ingresando Nico Williams y Mikel Merino, jugadores que buscan potenciar el ataque del equipo.
Estos cambios reflejan la estrategia española de mantener la presión y buscar el gol decisivo. Se destaca la entrada de Nico Williams, quien había sufrido una lesión previa, y la de Mikel Merino, sumándose a la ofensiva para intentar desequilibrar la defensa argentina.