La selección española ha demostrado la importancia de un proyecto a largo plazo al conquistar su segundo Mundial. Tras un período de reestructuración que incluyó la Eurocopa de 2008 con Luis Aragonés, España volvió a ser protagonista en la Copa del Mundo, consolidando una idea de juego que se mantiene a pesar de los cambios de entrenador.
Esta filosofía, que prioriza la continuidad y la identidad, contrasta con épocas anteriores de inestabilidad. El éxito actual se basa en la creencia en un proyecto que, con el tiempo y el trabajo constante, permite alcanzar resultados significativos, como lo evidencia la trayectoria de la selección española y la gestión de Lionel Scaloni en Argentina.