España se corona campeón del mundo al superar a Argentina por 1 a 0. Se destaca la superioridad futbolística de España a lo largo de los 120 minutos, a pesar de la destacada actuación de Dibu Martínez.
Argentina no pudo generar juego ofensivo y apenas llegó al área contraria. La selección española es considerada una merecida ganadora. Se observa a Messi con lágrimas al recibir la medalla, quebrando al escuchar el apoyo de la gente.
Se menciona el dolor por no haber levantado la copa, tanto para Messi como para Scaloni, cuyo cuerpo técnico lo dio todo. Se reconoce el gran mérito de Argentina al llegar a la final, a pesar de las dificultades físicas y las lesiones de jugadores clave como Lisandro Martínez y Kuti Romero.