Martín Insaurralde detalla la situación de la reventa de entradas para la final del mundo en Estados Unidos, señalando que los precios oficiales rondaban los 4.000 a 5.000 dólares, y en la reventa se duplican. Se menciona que el mundial está siendo el más caro de la historia, regido por una nueva modalidad de venta de entradas donde la demanda influye directamente en el precio.
Se compara la situación con Argentina, donde la reventa es más informal. En Estados Unidos, la reventa está legalizada a través de páginas oficiales, pero los precios siguen siendo extremadamente altos. Se especula que muchos españoles compraron sus entradas con anticipación, antes de saber que llegarían a la final, y que la mayoría de los asistentes serán neutrales, aunque se espera una gran presencia argentina en las calles de Nueva York.