Se comenta la magnitud del espectáculo en la final del mundial, comparándolo con el Super Bowl y señalando que, si bien es un show televisivo, puede quitarle "clima" al partido para los espectadores presentes en el estadio.
Se reflexiona sobre la dureza de la derrota para Argentina, no tanto por el show o la duración del entretiempo, sino por no haber podido imponer su juego como en otros partidos. Se reconoce la superioridad de España en este encuentro y la dificultad de Argentina para controlar el partido.
A pesar de la derrota, se destaca el orgullo por haber llegado a la final y el buen desempeño general del equipo. Se menciona que la gente en Argentina está festejando y que la experiencia en Manhattan es positiva, con presencia de argentinos, españoles y gente de todo el mundo.