El concepto de "banderazo", una manifestación de apoyo popular, se originó en Argentina y fue implementado a gran escala por la selección nacional por primera vez en el Mundial de Rusia 2018, previo al crucial partido contra Nigeria.
Este evento, que se vivió con gran intensidad, especialmente tras el agónico gol de Marcos Rojo que selló la clasificación, se ha convertido en una tradición arraigada, repitiéndose en el Mundial de Qatar y consolidándose como un ritual previo a cada encuentro.