El ambiente en el estadio tras la final del Mundial se caracterizó por la mezcla de decepción argentina y celebración española. A pesar de la derrota, muchos argentinos presentes destacaron el esfuerzo del equipo y la ilusión que generaron.
Se mencionó el alto costo de las entradas, con personas que habrían "quemado los ahorros" para ver a Argentina campeona, lo que hace el golpe más duro. Sin embargo, se enfatizó que las "formas importan" y que el intento no fue en vano.
La presencia de camisetas de Argentina y España, así como homenajes a Diego Maradona y la figura de Messi, reflejaron la pasión futbolística y el significado del evento para los aficionados.