La gran cantidad de gente que se congrega en el Obelisco para ver el partido genera preocupación sobre dónde podrán visualizar el encuentro, ya que no hay pantallas habilitadas y los bares están llenos o cerrados.
La situación se complica para quienes llegan a la zona, dificultando la posibilidad de encontrar un lugar para ver el partido. La demanda supera ampliamente la oferta de espacios disponibles.