Se destaca la actuación de Dibu Martínez como fundamental en la final, considerándolo como el gran responsable de que el resultado no fuera más abultado. Se afirma que tuvo su mejor partido y se mostró muy sólido en el arco.
Se relaciona su rendimiento con el intento de minimizar el desgaste físico de la selección argentina. Se menciona que, a pesar de las dificultades y jugadores tocados, la elección de mantener a ciertos jugadores se debió a la falta de alternativas sólidas en el plantel.