En las afueras del MetLife Stadium en New Jersey, la afición argentina muestra su desazón tras la derrota en la final de la Copa del Mundo. Se reconoce la victoria justificada de España, que demostró superioridad en tenencia de pelota y profundidad.
A pesar del malestar, se valora el esfuerzo de la selección argentina, que compitió hasta el final. La expulsión de Enzo Fernández es vista como un factor que complicó el partido, pero el consenso es que España fue un merecido ganador, dejando a los argentinos con la emoción y el orgullo por lo logrado.