En la previa de la final, se perfilaba la posible formación titular de la selección argentina. Todo indicaba que Rodrigo De Paul y Gonzalo Montiel ocuparían lugares clave en el once inicial, en reemplazo de Molina.
La posible inclusión de estos jugadores apuntaba a una estrategia para afrontar el partido con solidez defensiva y dinámica en el mediocampo, buscando contrarrestar el juego del rival.