Daniel Granelli, a pesar de afirmar que la fama no le importa, reconoce la sensación de ser un "elegido". Durante su apogeo, visitó programas, fue entrevistado y se convirtió en un referente de popularidad, llegando a tener su propia publicidad parodiando su fama.
En un grupo de autoayuda, se presenta como "adicto a la fama", un comentario que revela la complejidad de su relación con la exposición mediática y el reconocimiento público.