En Cuba, las protestas ciudadanas con cacerolas y bocinas se han vuelto habituales ante la crisis energética. El gobierno, en respuesta, ha implementado un giro significativo desde la revolución de 1959, aprobando un paquete de reformas en junio que permiten la propiedad privada, la banca privada y la venta de bienes estatales a extranjeros y cubanos del exilio. Estas medidas buscan revitalizar la economía socialista, aunque el presidente insiste en la defensa del modelo.
El mandatario enfatizó la defensa del socialismo y la continuidad del proceso revolucionario, a pesar de las dificultades económicas y el bloqueo. Sin embargo, la realidad del país es de 10 millones de cubanos a oscuras, enfrentando un futuro incierto y la falta de soluciones concretas a sus problemas cotidianos.