Se cuestiona la estrategia de Javier Milei de proyectar un futuro próspero para Argentina basado en modelos de otros países, como Irlanda. Se argumenta que si el presidente está convencido de que esas políticas son las mejores, su propósito es implementarlas en el país.
Se critica la idea de sugerir que quienes proponen modelos alternativos se vayan a otros países, ya que el objetivo de un presidente es aplicar la ideología que considera más beneficiosa para su propia nación.