Costa de Marfil enfrenta un creciente desafío humanitario debido al aumento de refugiados y solicitantes de asilo, provenientes principalmente de Burkina Faso y Mali, huyendo de la inseguridad. La reducción de la ayuda internacional agrava la situación, llevando a muchos a depender de centros de asistencia y comunidades locales.
El ACNUR ha disminuido su apoyo, y el Estado provee recursos insuficientes para la creciente demanda. Esto ha provocado un aumento de la pobreza, con riesgo de que jóvenes sean reclutados por grupos armados. Los campos de refugiados han superado su capacidad, y familias como la de Musa acogen a decenas de personas, compartiendo sus escasos recursos.
Aunque Costa de Marfil ha otorgado estatus de refugiado a un alto porcentaje de solicitantes, buscando atraer apoyo internacional, la violencia en el Sahel y la falta de recursos mantienen a las comunidades atrapadas entre la inseguridad y la incertidumbre.