Costa de Marfil refuerza la seguridad en su frontera norte para prevenir incursiones de grupos armados yihadistas y milicias burkinesas, en un contexto de crecientes tensiones políticas con Burkina Faso.
Las patrullas militares se extienden a lo largo de la porosa frontera, mientras se busca tranquilizar a las comunidades locales y reafirmar la soberanía marfileña. Se reportan incidentes de violencia y robos de ganado, atribuidos tanto a yihadistas como a las milicias "Voluntarios para la Defensa de la Patria".
La falta de cooperación en seguridad entre Costa de Marfil y Burkina Faso, exacerbada por acusaciones mutuas, dificulta la contención de las amenazas. Ante esto, Costa de Marfil invierte en tecnología como drones de vigilancia y centros de formación, con apoyo de la Unión Europea, buscando fortalecer su capacidad de respuesta y los vínculos con las comunidades locales.