Se presenta un fuerte contraste entre la zona de Avenida Corrientes, donde la gente continúa festejando de manera tranquila y familiar, y la Avenida 9 de Julio, donde la policía ha reprimido y generado un "desastre".
Se evidencia la aparente disconformidad de la policía con los festejos populares, impidiendo que el pueblo celebre a pesar de la victoria de la selección.
La zona de Avenida Corrientes, cerca de los teatros y la peatonal, se mantiene como un espacio de celebración a pesar de la hora avanzada, en claro contraste con la represión ocurrida a pocas cuadras.