Se describe el ambiente en Barcelona previo al partido, comparándolo con el clima en Argentina el 24 de marzo, pero con una espera más relajada. Los bares comienzan a mostrar los colores de Argentina y España.
Se observa una mezcla de tranquilidad y expectación, con algunos argentinos ya presentes y otros llegando para seguir el encuentro. La atmósfera es de anticipación, aunque todavía no es masiva.