Chile enfrenta una crisis demográfica sin precedentes, con una tasa de fecundidad de 0,99 hijos por mujer, muy por debajo del 2,1 necesario para el reemplazo generacional. Esta "invierno demográfico" se refleja en la drástica caída de nacimientos y el envejecimiento de la población.
Las razones de esta tendencia son multifactoriales: económicas, con dificultades para mantener una familia; y sociales, con un creciente énfasis en el desarrollo personal y profesional de las mujeres, relegando la maternidad. Algunos expresan un sentimiento de egoísmo, prefiriendo mascotas a hijos, mientras que otros lamentan la pérdida de la "familia perfecta".
El gobierno del presidente Kast ha lanzado el plan "Chile Renace", que incluye la creación de una Secretaría y un bono de 32 dólares por hijo para familias vulnerables. Sin embargo, expertos cuestionan si estas medidas serán suficientes para revertir la tendencia, citando experiencias en Japón, Hungría y Noruega, donde políticas similares solo han logrado estabilizar o ralentizar la caída de la natalidad.