San Carlos de Bariloche, en el norte de la Patagonia, es presentado como un importante motor turístico y destino de la región austral-americana.
La ciudad combina un entorno natural de origen glacial con un desarrollo urbano influenciado por corrientes migratorias europeas, con el centro cívico inaugurado en 1940 como núcleo histórico.
Su economía se sustenta en la industria del chocolate artesanal y una matriz comercial que genera empleo, siendo su principal sello de exportación cultural.