La Selección Argentina ha alcanzado su segunda final del mundo consecutiva, un logro poco común que marca a una generación de jugadores. Si bien esto puede parecer habitual para los nuevos hinchas, llegar a esta instancia es extremadamente difícil.
Históricamente, Argentina disputó finales en 1986 y 1990, de la mano de Carlos Villar y Diego Maradona. Sin embargo, entre 1990 y 2014 transcurrieron 24 años sin alcanzar una definición mundialista, lo que resalta la importancia de disfrutar el momento actual.