La posible alineación titular de Argentina para la final del mundo se perfilaba con Dibu Martínez en el arco, Montiel en la defensa, y un mediocampo robusto con De Paul, Paredes, Alexis y Enzo Fernández. Arriba, Messi y Julián Álvarez comandarían el ataque.
Esta formación sugería una estrategia equilibrada, buscando disputar el control del mediocampo y aprovechar los espacios. La inclusión de jugadores como Montiel y la posible rotación en defensa apuntaban a mantener la solidez a lo largo del partido, incluso si se extendía a tiempo extra.