Argentina mantiene una postura reactiva en el partido, con poca participación de Leo Messi en el juego de construcción. Sin embargo, el equipo busca generar peligro a través de contraataques y jugadas individuales.
Alexis McAllister y Julián son protagonistas en el ataque, buscando desequilibrar la defensa suiza. La estrategia argentina se basa en aprovechar los espacios y la velocidad de sus delanteros.