El análisis del partido de la Selección Argentina contra España revela que el equipo llegó con un desgaste físico y emocional considerable, a diferencia del Mundial anterior. Jugadores clave como Enzo Fernández, McAllister, Montiel y Molina, entre otros, arrastraban fatiga o lesiones, lo que afectó el rendimiento general.
Se cuestiona la convocatoria de dos jugadores para el mismo puesto de lateral (Montiel y Molina), quienes no tuvieron un desempeño destacado y mostraron dificultades, especialmente en el gol de España. Se sugiere que alternativas como Shea podrían haber sido consideradas.
A pesar de las dificultades tácticas y físicas, se elogia la personalidad, actitud y amor propio del equipo. Se argumenta que la expulsión de un jugador fue determinante, pero que la fortaleza del grupo y el proceso exitoso de Scaloni sientan las bases para futuras competencias.