La final del Mundial entre España y Argentina se caracterizó por un estudio mutuo entre los entrenadores, Lionel Scaloni y Luis de la Fuente, quienes mantienen una relación de amistad. El planteo táctico español fue bien leído por De la Fuente.
Aunque Scaloni introdujo cambios, como el ingreso de Leandro Paredes por Nico González, el análisis sugiere que la estrategia española fue determinante. España demostró un fútbol de posesión y control, logrando superar a Argentina en un partido muy disputado.