Alexis Nieto comparte los frutos de su transformación, destacando la felicidad que encontró al formar una familia y recuperar su estabilidad económica y personal. Compara su presente con los difíciles momentos vividos en la calle, comiendo de la basura.
El éxito actual, incluso en sus presentaciones musicales, no se compara con la paz y la plenitud que experimenta al estar cerca de Dios. Alexis enfatiza que si él pudo cambiar, cualquiera puede hacerlo obedeciendo y practicando la fe.