La inseguridad pone en jaque a los vecinos de Isidro Casanova, quienes deben redoblar esfuerzos y gastos para proteger sus hogares de los delincuentes.
A pesar de contar con rejas y alarmas, los ladrones buscan constantemente nuevas formas de ingresar a las viviendas, obligando a los propietarios a implementar medidas cada vez más extremas.
La crónica muestra la desesperación de la gente ante la delincuencia, que los lleva a gastar fortunas en seguridad y a vivir con el temor constante de ser víctimas de un robo.