Rusia estaría perdiendo el control sobre Crimea, ya que Ucrania está bombardeando lugares estratégicos con drones, dificultando el abastecimiento y la defensa de la península.
Los ataques ucranianos se dirigen contra infraestructuras críticas como subestaciones eléctricas, puentes y depósitos de petróleo, interrumpiendo las vías de conexión entre Crimea y Rusia. El objetivo es aislar la península para obtener una posición ventajosa en futuras negociaciones.
Según datos de ACLED y el rastreador de guerras de The Economist, el número de ataques ucranianos en Crimea ha aumentado significativamente, especialmente en los últimos 12 meses. El puente de Kerch, que conecta Crimea con Rusia, es un objetivo frecuente, lo que hace peligroso el cruce de materiales peligrosos.