Se expone la precaria situación de una trabajadora que, a pesar de laborar de lunes a lunes acompañando a una persona mayor cama adentro, recibe un salario de 700 mil pesos mensuales y solo una salida de fin de semana al mes.
Se compara esta situación con la de las "esclavas de la actualidad", quienes trabajan por casa y comida, y en algunos casos ni siquiera logran cubrir sus gastos básicos, evidenciando una profunda vulnerabilidad.