Un tornado y una fuerte granizada azotaron el departamento de Loira, en Francia, causando daños significativos en varias casas y estructuras.
El fenómeno meteorológico arrancó ramas de árboles, destrozó ventanillas de autos y provocó el derrumbe de muros y escaparates en zonas comerciales.
Alrededor de 8.000 hogares se quedaron sin electricidad y los servicios de emergencia atendieron más de 600 incidentes.