Jer Cooper, un hombre que se presentaba como trabajador, revela ser el tío de los hijos de los Ingalls y que estuvo buscando oro en Highlandsville. Se disculpa por no haberlos reconocido antes, atribuyéndolo a su apariencia pasada.
Cooper expresa su alivio al saber que los Ingalls se hicieron cargo de los niños, ya que él mismo se había negado a hacerlo cuando eran huérfanos. Acepta la invitación a cenar, mostrando un gran interés en reencontrarse con su familia.