La conexión de la selección argentina con el pueblo trasciende lo deportivo, generando un fuerte sentimiento de identidad nacional. Momentos como la defensa de las Malvinas y las declaraciones de los jugadores, incluyendo a Lionel Messi, refuerzan este vínculo.
Se recuerda la crítica pasada hacia Messi por no cantar el himno, contrastando con la actual entrega y compromiso, que ha llevado al equipo a la cima. La identificación de los jugadores con el sentir popular es un pilar fundamental de su éxito.
El equipo demuestra una cercanía creciente con la gente, a pesar de que la mayoría de los jugadores militan en el exterior. Las noticias que llegan al país a menudo no reflejan la realidad, pero la selección ofrece una vía de escape y alegría.
La capacidad del equipo para unir a la sociedad, cerrando "la grieta", se evidencia en las celebraciones masivas. La gente necesita estas alegrías, y la selección se las proporciona, generando un sentimiento de felicidad colectiva.