En el contexto del Mundial, Pichu se ofrece a llevar al equipo a un lugar emblemático: el MetLife Stadium en East Rutherford, Nueva Jersey, sede de la posible final. Se describe el estadio como el más grande en albergar una final de Copa del Mundo.
Se anticipa la atmósfera de fiesta con hinchas argentinos, bombos y trompetas, proyectando el estadio como el centro del universo futbolístico. Se mencionan los desafíos logísticos para llegar al estadio, incluyendo el tráfico y el cruce del túnel.