Se narra un intento de robo en un local de Mar del Plata, donde un individuo encapuchado intentó ingresar. El encargado del local reaccionóSpontáneamente, agarrando una botella y logrando sacar al asaltante del lugar.
A pesar de que el asaltante, que simulaba tener un arma, golpeó al encargado fuera del local, este último logró defenderse. El delincuente, que ya había intentado ingresar en otra ocasión con un cómplice y armado, finalmente escapó, aunque ya está identificado por las autoridades.
Se plantea la discusión sobre si la acción del encargado del local constituye legítima defensa, argumentando que hubo una agresión ilegítima y una proporcionalidad en el medio empleado para neutralizar al asaltante, incluso si esto hubiera resultado en una lesión grave o la muerte.