Una de las entrevistadas revela su peculiar cábala para el partido: encerrarse en su habitación y no ver el encuentro, enterándose del resultado por los gritos de la gente en el barrio.
Confiesa que esta cábala la ha seguido en todos los partidos, y aunque le genera ansiedad, confía en que funcionará. Se menciona que la gente suele salir a festejar a las calles después de los partidos.