La policía de Nueva York se adapta a la locura de los hinchas argentinos que copan la ciudad para el banderazo. Los oficiales, entre risas e incomodidad, guían a los fanáticos para mantener la seguridad y el orden en el tránsito.
A pesar de la multitud, la policía asegura que no hay violencia y que solo buscan garantizar la seguridad de los asistentes, indicando por dónde cruzar la calle y mantener la circulación.