La final del Mundial de 1990 entre Argentina y Alemania estuvo envuelta en polémica por un penal cobrado sobre el final del partido. Alemania se impuso por 1 a 0 con gol de Andrea Brehme desde los doce pasos, arrebatándole el título a Argentina.
El penal, sancionado por el árbitro Edgardo Codesal, fue ampliamente cuestionado, y muchos consideran que no debió ser cobrado. La derrota generó gran frustración en el equipo argentino, especialmente en Diego Maradona, quien había jugado el torneo con una lesión en el tobillo.