Se invita a las personas que atraviesan momentos difíciles, como tristeza, malos pensamientos, enfermedades o problemas familiares, a tomar el "callado" como un símbolo de fe y esperanza.
Se ofrece la entrega de este objeto a quienes no lo posean, como un punto de partida para buscar soluciones a través de la oración y el ayuno.
Se enfatiza que Dios puede intervenir y resolver situaciones que parecen imposibles para los hombres.