El señor Cooper se presenta en la casa de los Ingalls buscando trabajo, respondiendo a un aviso. La señora Ingalls, aunque algo escéptica, decide darle una oportunidad y le encarga la reparación de la pared del granero.
Cooper acepta el trabajo y se muestra dispuesto a empezar de inmediato, mientras Albert es instruido para mostrarle dónde encontrar las herramientas, marcando el inicio de su colaboración.