En Nueva York, la policía impide cruzar las calles en zonas concurridas para evitar cortes de tránsito. Se debe dar una vuelta a la manzana para poder cruzar legalmente.
El control policial se intensifica debido a la gran cantidad de gente y la necesidad de mantener la fluidez vehicular. Se advierte sobre la peligrosidad de las vallas y la aglomeración, aunque se confía en el orden si se cumplen las directivas.