Noemí Allan, una figura icónica de la década del 80, se vio envuelta en un escándalo que la marcó de por vida: una foto junto al capitán Jorge "Tigre" Acosta, jefe de un grupo de tareas de la ESMA, le valió el apodo de "la novia de la dictadura".
La imagen, tomada en una fiesta privada cuando Allan tenía 19 años, la mostraba abrazada a Acosta y usando su gorra. A pesar de que la foto fue cortada y ella alega desconocimiento sobre el contexto de la época, el mote la persiguió, generando un profundo arrepentimiento y la sensación de haber sido abandonada por sus compañeros del medio.
Tras este episodio y una batalla contra la adicción a la cocaína, Noemí Allan se retiró del espectáculo. Actualmente, vive en una quinta con sus hijos y 14 perros, dedicada a la venta de razas y alejada de la exposición mediática, priorizando una vida tranquila y superando los fantasmas del pasado.