Una niña expresa su frustración al darse cuenta de que Santa Claus es blanco, lo que la lleva a creer que nunca recibirá nada bueno.
La conversación con su padre revela la diferencia entre el "verdadero" Santa Claus del Polo Norte y los hombres que se disfrazan en las tiendas.
Se discute la apariencia del verdadero Santa: gordo, alegre, con barba y cara blancas, lo que refuerza la idea de la niña sobre la exclusión.