Se comparte la intensidad emocional vivida durante el Mundial, describiendo los nervios y el estrés como una experiencia que ha superado lo habitual, incluso para los más fanáticos.
Se relata cómo la presión ha sido tal que se llegó a medir la presión arterial y las pulsaciones, evidenciando la carga emocional del torneo.
Se menciona de forma anecdótica las altas pulsaciones de Scaloni, reflejando la tensión que se vive desde todos los frentes.