La presencia de exoficiales nazis en estructuras de defensa occidentales fue una consecuencia de la Guerra Fría. Ante el avance soviético, Estados Unidos y sus aliados priorizaron la reconstrucción del poder militar de Alemania Occidental.
Muchos oficiales alemanes con experiencia militar fueron reincorporados a las nuevas fuerzas armadas, especialmente aquellos no implicados en crímenes de guerra. Sin embargo, hubo casos en los que Occidente ignoró el pasado de algunos figuras. Este proceso sigue siendo objeto de debate: algunos lo ven como una decisión pragmática, otros como una concesión a figuras vinculadas al régimen de Hitler.